Nos vemos en la Rotonda de la Azucena el próximo año

Oaxaca, Oax.- Cada año, las añoranzas y recuerdos se confunden con los sentimientos nostálgicos de las despedidas, los que se van, los que se fueron y los que ya no volvieron, por eso al ritmo del Dios nunca muere y la Canción mixteca miles de visitantes nacionales y extranjeros, además de quienes vinieron al terruño a ver a la familia, se confunden en un abrazo hermanado en la distancia.

Los hasta luego, el adiós y las lagrimas reprimidas nos dicen que el próximo año nos volveremos a ver (si Dios quiere) en este mismo escenario, en este mismo encuentro, hermanado de las ocho regiones del Estado de Oaxaca, donde un suspiro se escapa de cada uno de los visitantes y quienes vinieron por primera vez se contagian de ese sentimiento nostálgico.

Las palmas de los asistentes al Auditorio Guelaguetza se funden en un aplauso al tiempo y la distancia, y los acordes de la chirimía acompañan ese sentimiento, ahora que la Guelaguetza ha reunido a propios y extraños y se ha vuelto más familiar para todos.

Así lo describe un visitante quien dice venir de Colombia, “no había tenido un sentimiento similar desde hace mucho tiempo, y ahora me siento casi Oaxaqueño, lo único que me falta es comer chapulines, porque esta semana he comido de todo, desde mole hasta huajes, y he comido Clayudas y tomado mezcal”.

Así termino, la máxima fiesta de los Oaxaqueños, con las despedidas y las promesas de volver; hubieron algunos cambios en el orden de los bailables así como el orden en las delegaciones que representaron el folclor típico de sus pueblos, algunos desconocidos, pero que avalados por el comité de autenticidad, se presentaron en el cerro del Fortín, antes llamado la Rotonda de la Azucena.

Delegaciones nunca antes vistas y ceremonias religiosas enmarcaron los Lunes del Cerro, falta de coordinación desde la entrega de los pases para los medios de comunicación, también aderezaron las fiestas que a pesar de esa descoordinación y la falta de sensibilidad de quienes se encargaron de prohibir el paso al estrado, dicho sea de paso, muy selectivo, concluyó la presentación de la última delegación en la octava de los Lunes del Cerro.

Deseamos que el próximo año tenga mejor organización, con una mayor coordinación y realce mas la presentación y la difusión no solo a nivel local, nacional e internacional, y que se vuelva a abarrotar el auditorio Guelaguetza que debe su nombre a este encuentro étnico que reúne a las diferentes regiones de Oaxaca en un encuentro de hermanos.

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