Foro Mundial de la Gastronomía Mexicana no cumple expectativas de comensales

Los Ángeles, Cal.- Si bien, el viernes no fue un buen día para la realización del Foro Mundial de la Gastronomía Mexicana, el sábado y el domingo siguientes fue un éxito en la llegada de los comensales a dicho evento gastronómico realizado en días pasados en el Museo de Arte Latinoamericano en Long Beach (MOLAA).

Sin embargo, el evento anunciado con música de mariachi, no cumplió con las altas expectativas creadas por su organizadora Gloria López Morales, quien si bien había dicho que no pretendía enseñar hacer este tipo de eventos al Sur de California, sí creo la sensación que iba a traer la mejor gastronomía de algunas de las cocineras tradicionales mexicanas.

Una de las expertas de la gastronomía mexicana habla del tema en el evento.

Y eso precisamente tenían en mente familias que se dieron cita al Foro Gastronómico para disfrutar de propia mano de la comida mexicana de las cocineras tradicionales.

“Pensé que me iba a comer una rica comida mexicana de las propias manos de las cocineras tradicionales, pero cuando llegue ví que eran los restaurantes a los que ya vamos los que estaban vendiendo la comida”, dijo desilusionada la familia Carvajal.

Otra familia de Hidalgo dijo que tuvo de comprar una Tlayuda, Oaxaqueña; porque no vio a sus cocineras tradicionales haciendo la comida.

Algunos lamentaron que la comida no era lo suficientemente buena, quizás por la premura de hacerla y complacer a las filas de gente que ya se hacían.

También se vieron stands vacíos y algunos como las de los pocos artesanos que llegaron a instalarse se vieron con muy pocos productos.

La gente buscaba lugar donde sentarse a comer y algunos no tuvieron más opción que comer parados como la familia Salgado de Mexicali.

Lo bueno para los participantes, en la venta de la comida, fue que no les cobraron por el espacio y algunos grupos como el Club Guanajuatense Pro-Magañanes de La Habra, California, tuvieron una buena recaudación de fondos que serán destinados para su comunidad de origen.

Este club ofreció el clásico platillo “Enchiladas Mineras”, elaboradas con carne asada a la leña y un toque de papás fritas, también lleva repollo rallado y crema, si es del gusto del que las apetece.

La Tlayuda, la comida estrella del evento.

Las más largas filas de comensales se vieron en los stand de la cocinera oaxaqueña local Soledad López y del restaurante Casa Oaxaca. La mayoría pedía la tradicional Tlayuda, esa tortilla gigante echa a mano y untada de manteca de asiento de puerco, frijol negro sazonado con poleo u hoja de aguacate, cubierta de coliflor rallado, quesillo o queso Oaxaca, aguacate, tomate y sus tres cortes de carne oaxaqueña: tasajo, cecina o chorizo, sin faltar su rica salsa de chilmolera o molcajete.

Comensales degustando la tlayuda.

Otros de los más asediados productos fueron los vinos mexicanos del Valle de Guadalupe y de Baja y Alta California. Los vinos y el tequila no estuvieron a la venta,  solo se dieron muestras, por cierto, algunas marcas que se instalaron el día de la inauguración ya no estaban en el día del cierre, viéndose un gran vació en la parte de los stands de los tequilas.

Las cocineras tradicionales hablan de su experiencia.

Juana Bravo Lázaro, fue una de las cocineras tradicionales que llegaron con el pequeño grupo de México. La experta en la cocina de su tierra: Michoacán y específicamente de la región de Uruapan, dijo que su cocina representa la comida mexicana sin grasa.

“Cocinamos los guisados sin grasa. Lo más tradicional, como la corunda (tamal) con churipo que es un caldo de res que lleva col de árbol, repollo, chile guajillo, cebolla, cilantro y es un plato fuerte”, dijo Bravo quien es reconocida por ser la cocinera tradicional de las tortillas bicolores.

La reconocida cocinera tradicional mexicana de Michoacán, Juana Bravo.

Bravo dijo que su cocina la ha llevado a dar conferencias, muestras y talleres en diversos países del mundo.

“Fui la primera en ir a África, Kenia. He ido a París, Francia, y Canadá”, comentó la cocinera quien dijo que lo más importante es que se siga preservando la cocina mexicana de los antepasados: Una cocina sana, limpia y sin grasa.

Bravo tiene su propio negocio que emprendió un año después de la muerte de su esposo en 1994 para sacar adelante a sus hijos. “Empecé vendiendo atole, pan, antojitos afuera de mi casa y ahora es ‘La cocina de Juana Bravo’, indicó la cocinera michoacana quien participó en una de las ponencias del Foro.

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