Los migrantes no encuentran a la bestia y se transportan en lo que pueden

Oaxaca, Oax.- Ya no suena el rugido de la bestia que desde hace mucho tiempo lo hacía al pasar por los diferente a entronques en la zona del Istmo de Tehuantepec. Se acallaron los zumbidos y el sonido de los cruces metálicos cuando hacía el cambio de vía.

Hoy los tiempos  han cambiado y los migrantes se mueven en tráileres  o en cualquier forma de transportarse hacia el sueño americano. Sus sueños van cargados de ilusiones, van cargando a cuestas cientos de deseos que van hilvanando paso a paso por diferentes lugares en su ruta a este  sueño americano.

Muchos despiertan en una pesadilla hecha realidad, se dan cuenta que los miles de kilómetros de convierten en simples pasos hacia la muerte. Corren hasta el cansancio, se alimentan de mendrugos que almas generosas les dan a cada estación que disfrutan cual manjares aliviando el hambre.

El sol, el polvo, el viento y la frialdad nocturna no los doblega, al contrario, les da un aliciente más para seguir adelante.

La Caravana Migrante en su paso por el Istmo de Oaxaca.

Mientras, las autoridades hacen oídos sordos o se vuelven adalides de la justicia en aras de la publicidad o la demagogia que alimenta su ego político.

Ya no ruge la bestia, ahora ruge el hambre, la necesidad, el anhelo por la libertad, las ansias por dejar la pobreza y la vejación que se replica a cada momento en países “amigos”.

Pies cansados, ajados por los calores del asfalto, estómagos llenos de hambre, pies llenos de ilusiones que se transforman en ojos llenos de lágrimas.

La bestia duerme, mientras los pies cansados siguen el trayecto esperando que algún día la bestia se despierte y se deje domesticar por los migrantes que paso a paso levantan revuelo y hacen ruido para que se levante del ostracismo en que ha caído.

Las manos generosas se multiplican a cada paso, los corazones se derraman, las oraciones se elevan en un afán de aligerar la carga, mientras los pies cansados comen cada palmo de caminos, carreteras y puentes en su paso al sueño americano.

Van a llegar, cansados, alegres y con un afán de triunfo, mientras más les nieguen el paso, más llegarán, mientras más intenten detenerlos otros volaran.

¿Qué los impulsa? El hambre, la necesidad, los sueños, los anhelos; la vida misma que en su tierra no lograron. ¿Lo lograrán? ¡Esperemos que sí¡ que sus sueños se vean convertidos en realidad aunque mucho despierten a una real pesadilla.

Mientras la bestia duerme los sonidos de los paso al andar se vuelven una música armoniosa que poco a poco va despertando a otra bestia más brutal y feroz.

Olvidando todo, dejando atrás lo poco o mucho que tenían, los migrantes se apresuran a seguir recorriendo los caminos que poco a poco van venciendo en su trayecto a otra forma de vida.

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